En la vida, pasamos por tormentas. Unas porque nos vienen, y otras porque las buscamos. En este pasaje, Pablo y los demás, pasaron una tormenta porque la buscaron. El centurión dio más crédito al piloto y al patrón, que a Pablo. Así también nosotros podemos pasar tormentas
porque hacemos más caso a otros, que a los hombres de Dios, que a la Palabra de Dios. Hay tormentas breves, pero otras en las que no aparece ni el sol, ni las estrellas por muchos días, y que nos hacen perder la esperanza. Pablo, al principio, creyó que habría mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de sus personas. Luego, Dios le reveló que no habría ninguna pérdida de vida, y hubo mayor consuelo. Dios habla en medio de las tormentas. Cuando nosotros escuchemos a Dios, debemos ser como Pablo, y animar a otros en medio de la tormenta.
porque hacemos más caso a otros, que a los hombres de Dios, que a la Palabra de Dios. Hay tormentas breves, pero otras en las que no aparece ni el sol, ni las estrellas por muchos días, y que nos hacen perder la esperanza. Pablo, al principio, creyó que habría mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de sus personas. Luego, Dios le reveló que no habría ninguna pérdida de vida, y hubo mayor consuelo. Dios habla en medio de las tormentas. Cuando nosotros escuchemos a Dios, debemos ser como Pablo, y animar a otros en medio de la tormenta.
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